Centro histórico de Oaxaca

Llegué ayer, al anochecer, a esta ciudad, también conocida como La Verde Antequera.

Algunos de los edificios que conforman el Patrimonio Cultural de la Humanidad en el centro de esta ciudad colonial muestran las gráficas del paro magisterial.

Caminé por este centro histórico. Ví los edificios aledaños al del sindicato de maestros con los letreros sobre su protesta.

Calles cerradas al transito de vehículos. Pocos turistas en los portales, donde es habitual que muchos de ellos acudan.

Leí en Milenio una entrevista al Presidente Municipal, se ve impotente ante la situación que vive la ciudad en su centro.

Invitación o advertencia a que los turistas regresan a sus casas. Algo totalmente absurdo en esta ciudad que vive del turismo. Esta ciudad se ha conservado tal como fue contruida, ese es su mérito, y por ello acuden muchos turistas, de México y de todo el mundo. Me irrita ver la ciudad así. Y el gobierno que no gobierna. Esta aquí a la vista que no tiene capacidad de gobernar. No digo reprimir, digo gobernar. Un gobierno que no tiene capacidad de gobernar debiera retirarse. La noble ciudad lo sigue soportando. Y la ciudad son los ciudadanos.

En la primer gráfica, el edificio del sindicato de maestros, de color azul.





Veracruz

Anteayer, por la tarde, partí al puerto de Veracruz. Llegué cuando el Sol daba sus últimos rayos. Caminé por el Zócalo –plaza principal-. En uno de los reconstruidos edificios históricos, buscando una sala de exposiciones de arte, me encontré en su lugar una librería, entré a ver con la intención de encontrarme la última obra de Carlos Fuentes –Todas las familias felices- y ahí estaba, compré el libro y me retiré del centro.




Ayer, después del trabajo, comimos frente a Villa del Mar, el antiguo balneario de playa –en Veracruz todo mar es antiguo y nuevo a la vez-. Contemplamos el atardecer. La arena. El mar. Se encendieron las luces del boulevard y partimos a descansar.

Hoy, al dirigirme a desayunar, vi cinco barcos fondeados entre la Isla de Sacrificios y Antón Lizardo, la punta cercana a la Escuela Naval, esperando su turno para entra al puerto.

Después del breve desayuno, me encaminé a la Ciudad Industrial. El tráfico intenso. Coches, autobuses, traileres. Por la carretera, primera entrada a la Ciudad Industrial, segunda entrada, tercera entrada, entro. Llego a la sala de trabajo. Una jornada prolongada. Terminamos a las cinco y cuarto de la tarde. Salgo, tomo la carretera y me dirijo a Xalapa. Llego a tomar mi clase cuando hay un receso. Estoy de regreso.
Veracruz

Anteayer regresamos, toda la familia, de la ciudad de México, después de una jornada dominical muy intensa.

Hoy, a las siete de la mañana, partí al puerto de Veracruz. Llegué a la sala de trabajo, a su termino fuimos a comer. Pasamos un breve instante por el boulevard para ver el mar. Vimos la Isla Verde, la Isla de Scrificios. Agua. Azul. Regresé a Xalapa, llegando al anochecer.

En esta vez no llevé cámara. Busqué en el albúm y encontré esta foto del Malecón, de un viaje anterior.

Del altiplano a la costa del Golfo de México, ida y vuelta

Al mediodía arribé al aeropuerto. Partí a Veracruz. Depeje a tiempo. Vista de lo que fue el lago de Texcoco, ahora una parte es una planta de tratamiento de aguas de desecho. Llegué a las llanuras veracruzanas y de ahí a Xalapa.

En casa, en reunión familiar acordamos viajar a la ciudad de México. Aquí estamos, en esta inmensa metropoli.





De Acapulco a la ciudad de México

Salí, por la tarde, del Centro de Convenciones. Vi el espejo de agua en la salida y abordé un taxi.

Por la carretera al aeropuerto vi Puerto Marquéz.

Llegué a la ciudad de México al anochecer. Después de una espera de mas de media hora abordé un taxi, éste circuló en las cercanías del Centro Histórico. Muchos autos, la circulación lenta. Soy uno, en el tráfico, de este conglomerado de mas de veinte millones de personas...





Bahía de Acapulco

Playa, arena, mar, cielo





Barra Vieja

Agua. Mar. Palmeras. Buena comida: Pescado a la talla.







Clavados en La Quebrada

Aquí, en Acapulco, se da un espectaculo extraordinario: Los clavados en La Quebrada. Éste es un acantilado de, aproximadamente, 35 metros de altura, desde el cual sa lanzan en clavado un grupo de cinco excelentes clavadistas.

Es impresionante.





Atardecer en Acapulco

Hoy, contemple´el atardecer. Vi ocultarse el Sol detras de la montaña y su reflejo en el mar.




































Y llego la noche...
De la costa del Golfo de México a la costa del océano Pacífico

Por la mañana salí de la casa. Mientras viajaba al aeropuerto de Veracruz, en la van que avanzó bajo la pertinaz lluvia leí un fragmento de la última obra de Mario Vargas Llosa. Llegué al aeropuerto bajo la lluvia. Despejamos bajo la lluvia, ya ligera. Dejamos la costa que da al Golfo de México.

En el vuelo y en la escala en el aeropuerto de la ciudad de México leí los diarios. El tema del momento es la impugnación de la elección presidencial. Todos los diarios y las revistas semanales destacan el tema en sus portadas. La gente lee sobre el tema.



Llegué a Acapulco al iniciar la tarde. Por la ventanilla pude ver el mar. La vegetación que cubre la llanura costera, la playa, el mar y el cielo. Todo el conjunto de la naturaleza en una pequeña ventanilla.



Llegue al hotel. Dejé mi equipaje. Por la ventana de la escalera vi la playa, las sobrillas, la gente en el mar.



Salí a caminar por las costera. Me encontré el lugar que buscaba. Entre y pedí un ceviche de pescado, lo acompañé con una cerveza Pacífico y luego un filete de pescado a la talla, que es plato de por acá. Delicioso...