Valle de México

Por las mañanas de los últimos días veía la Torre Mayor en contraste con el cielo casi despejado. En una de las noches me sorprendio ver la misma torre parcialmente iluminada.

Hoy dejamos los edificios de acero, concreto, aluminio y vidrio, fuimos a Atizapan.

Estuvimos cerca de un arroyo, en un lugar donde se conservan algunos árboles y se han sembrado otros. Convivencia con amigos alrededor de su mesa. Buena charla. Tarde agradable. Al iniciar la lluvia regresamos a la ciudad. Mañana volveremos a casa.

Got to Love the ONN


Today Now!: How To Pretend You Give A Shit About The Election

This Death-Media themed clip says what I've been trying to say better, and in a way that is much more hilarious:


Horrific 120-Car Pileup A Sad Reminder Of Princess Diana�s Death

Spooky Mirror at a Clown Tent

Okay, remember my post about Senator Kennedy? Now check out Kennedy's statement about Russert's death:
“Tim Russert was a gentleman and giant, not just in politics and journalism but in life. And throughout that life he gave us all a model worth emulating. With a reasoned voice, a sharp mind and a fair hand, Tim took the measure of every Washington official and all those that sought to be one. He was a great journalist and an even better friend. His passing is a tragic loss for us all but especially for the family he loved so much.”
He was a giant, not only in politics, but in reality. As in he was enormously overweight and had clearly been going down hill physically for some time, say those who knew him best. Okay, says Nostradamus, who damn whatever anyone else "claims" did in fact know Russert best, having watched every single Meet the Press since he took over in 1991.
Word on the street is that Russert had a heart-attack after reading this blog post, not because he was included on the list, but because his disciple David Gregory was there. Russert always cared more about his disciples than himself. Always. Just ask Andrea Mitchell.

This may be the most significant journalistic event since the death of Ed Bradley.

Fortín

El alivio en la selva


Hoy estuve en Orizaba. Por la tarde, después del trabajo, fuimos a Fortín de la Flores. Guiados por Paco, por un sendero entre la vegetacióon exhuberante, selvática, llegamos a la casa del alivio.
Ayer en la noche sufrí una caida, me dolía intensamente el brazo izquierdo. Con dificultad conduje el auto hoy, muy temprano, para reunirme con Polo. En su vehículo partimos, fue un alivio temporal para mí, casi no podía mover el brazo, me dolía.
Allá en Fortín, en el lugar de la vegetación intensa, me atendió el señor Adrián Blanco: ¿Qué le pasó?, me caí, metí la mano izquierda, luego mi brazo fue vencido por mi peso. Me auscultó. ¡Ay! me duele, aquí está el problema. Me dió un masaje en el hombro con una lampara roja, que hace las veces de calefactor. Me empezó a curar con electricidad. Me tronó los dedos: meñique, click, anular, click, medio, click, indice, click, pulgar, click. Me tronó la muñeca, ckock. Me jaló muy rápido y fuerte el brazo, cloock. Sentí un dolor intenso. Nunca antes había sentido tanto dolor, un vacío en el estomago. Me doblé. Me recuperé y me mostró un dibujo del esqueleto humano. Aquí estaba el problema señaló con su indice derecho. Tengo luxado el hombro. Ya está en su lugar, me dijo. Le pregunté cómo aprendió a curar, viendo como lo hacía mi padre, me dijo. Tiene colgado en su cúbiculo un recorte de diario enmarcado que hace un elogio de su padre. Le agradecí. Me despedí.

Salí de esa pequeña selva pensando y con el brazo adolorido. Ya entendí para qué sirve la anestesia. Me acordé lo que narra en su novela La última hora del último día Jordi Soler, quien vino desde Barcelona a tratarse un problema de la vista con una curandera de esta región, después de tratarse con los tres mejores oftalmologos de la capital catalana. Me sigue doliendo el brazo. Regresé a Xalapa. Escribo con dificultad. Mi clavícula izquierda está en su lugar.