Catrinas de Naolinco


Su presencia da el acento de los días que se viven en las muchas zapaterías de este pueblo donde se manufacturan las mejores botas.


Esbeltas. Altivas. Muy serias. Esperando a los clientes para acompañarlos en sus compras. Con sus vestidos de colores subidos o con la mezcla de todos, el blanco.

Naolinco está vestido de catrinas.

Valle de Perote


La nuebla matinal lo cubre todo. La visibilidad en la carretara es a penas de 100 metros. Las brechas que comunican a los poblados de este gran Valle están escoltadas por magueyes.


Hay grandes nopaleras con su fruto maduro.


Como en un pasaje rulfiano, al fondo se advierte el casco de lo que fue la hacienda Techachalco.